Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
el amor y el desamor nos llegan como una fuerte lluvia, la diferencia es que el primero nos viene sin avisar, pero el segundo, aquel llega despues de saber que nunca las cosas volveran a ser igual, y despues de un fuero interno que no se logro vencer. o quizas este nos llegue como trofeo de victoria a una guerra fria y que parecia no dar treguas. entonces no retornara el amor como golondrinas y al respirar el alivio podemos mirar hacia las escenas de un tiempo pasado donde el amor fue amargo, y saber que ya ese tiempo de amor no regresara.
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