SOLEDAD
En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo siente...
¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!
Juan Ramon Jimenez
Los poetas, en un diálogo mudo, suelen hablar con la naturaleza. aqui Juan Ramón Jiménez discurre frente al mar. el vaiven de sus pensamientos es como las olas. y nace el deseo conocer el mar, esa gran boveda azul que capta la atencion de su animo siempre cambiante, en aquel momento su eterna busqueda del autoconocimiento lo situa en una singular posicion: se halla en un dialogo consigo mismo, compara su propia soledad con la imensa soledad del oceano, para el quien son muy semejantes.
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